Muchas veces nos encontramos en frente de la indecisión, tenemos dos o más caminos que tomar con respecto a alguna cosa importante, en ese momento nos vienen cientos de ideas, posibles caminos a seguir, dudas, miedos y conforme pasa el tiempo se nos hace más difícil tomar una decisión.
En mi experiencia personal he tomado decisiones que después de hacerlo me he dado cuenta que no fue la correcta, la culpa entra y los modelos de pensamiento hacen leña de uno cuando recuerda las opciones que tuve antes y el haber tomado esa decisión me tiene en el presente en un estado de estrés y arrepentimiento.
Hackeando el lenguaje
Al iniciar a descifrar ciertas cosas, descubrí el verdadero significado de la palabra Entusiasmo y recuerdo esos momento en el que estaba a punto de tomar una decisión, varios caminos me entusiasmaban muchísimo, unos más que otros.
Entonces la revelación viene y descubro que entusiasmo significa con Dios adentro, es decir, que cada vez que me entusiasmo por alguna cosa Dios está dentro de ella, por lo cual empiezo a hacer las pruebas.
Durante más de 1 año he seguido el principio de que cada vez que estoy en una encrucijada de decisiones, empiezo a ver y analizar cual me entusiasma más por hacer, hasta reducir las opciones, puede que hayan 2 con un cierta cantidad de entusiasmo al final siempre ganará una de ellas.
El resultado fue que cada vez que hacia esto, dicha decisión me llevó a ver un fruto mucho más satisfactorio que en otras ocasiones en las que no lo hice de esa forma por lo que poco a poco hice esta técnica parte de mi entorno.
Durante un día normal tenemos que tomar muchas decisiones, a veces lo que más nos entusiasma es algo muy loco o totalmente contrario a lo habitual, esa, deberá ser la barrera más fuerte con la cual nos enfrentaremos.
Lo que descubrí fue que a pesar de que mi entusiasmo me decía que hiciera algo tan loco como quedarme durmiendo en lugar de ir a trabajar, porque eso me entusiasmaba, eso que decidí estaba completamente alineado con mis sentimientos, muchas veces hacemos las cosas a regañadientes y porque TENGO que hacerlas, no porque me nació o porque si no lo hago, entonces sucederá algo malo, pues yo fui más allá de esa creencia y descubrí que sucedió todo lo contrario.
Al hacer ciertas cosas guiadas por entusiasmo pude experimentar la libertad y el hacer lo que siento, no lo que me obligan a hacer.
En una mañana normal analizar qué es lo que me entusiasma hacer, me lleva a dominar mucho más cosas en mi vida, ya que luego de hacer alguna de ellas, puede que ya decida hacer otras cosas bajo el mismo principio, y de esa forma ir avanzando durante el día y disfrute mucho, mucho más cada cosa que hacia.
Cuanta más importancia deberíamos darle a decisiones importantes, por algo será que Dios nos guía por medio del entusiasmo a seguir esa dirección.
Te invito a hacer la prueba y luego me cuentas los resultados que obtuviste, sería de mucho agrado saber que a alguien más también le da resultado.