Los codos representan la libertad de movimiento, la flexibilidad, la facilidad para cambiar de dirección en las nuevas situaciones o las experiencias de vida. Es la articulación adaptable y flexible del brazo que permite la creatividad y la expresión graciosa de mis gestos cotidianos.
Un dolor o rigidez en el codo significa una carencia de flexibilidad, el miedo a sentirme “cogido” o arrinconado en una situación desagradable. Los codos siendo vinculados a la acción, puedo ser rígido y juzgar a la gente que tienen un modo de hacer diferente del mío y que pueden volver a plantear mis propias costumbres. Resisto a una nueva dirección por tomar, bloqueando inconscientemente la energía del corazón que va hasta esta articulación. Dos codos en buena salud permiten apretar alguien entre los brazos.
Puedo poner más energía a hacer todo lo que quiero. Entonces encuentro fácil aceptar la vida y sus numerosos cambios. Me abandono más fácilmente y tomo cuidado de mí como lo merezco. Aun cuando tengo a veces miedo de soltarme o siento que alguien me “da con el codo”, debo “apretar los codos” para protegerme. Quedo abierto al amor, lo cual me ayuda a vivir más fácilmente las experiencias cotidianas sin agresividad, con flexibilidad y apertura mental.