En estas fechas son comunes la vacaciones y con tiempo libre mucho se dan a la tarea de formularse metas para el nuevo años, estas van desde bajar de peso, dejar algún vicio, hacer un viaje, ir al Gym y muchos más.
Si anotáramos las metas de años anteriores es muy probable que no hayamos realizado algunas o muchas de las que nos fijamos y sobre todo con aquellas que tratan de cambios de hábitos o que requieran ciertas acciones o movimiento de nuestra parte, y es justo aquí donde me gustaría compartir algunos de mis descubrimientos como investigador del tema de neurociencias que nos ayudarán a lograr los cambios de hábitos y alcanzar esas metas de año nuevo.
¿Cuanta energía se requiere para cambiar?
Si definiéramos nuestra energía con números donde el estado más alto es 100% el realizar una acción para “cambiar” un hábito el cual requiere de cambios de conductas como levantarse temprano para ir a correr entre otras, esa acción consumiría entre un 35% a 45 % de toda nuestra energía.
En primer lugar debemos tomar en cuenta el aspecto de nuestro cerebro a nivel de la biología y como esta conformado en cuestiones de tipos de cerebros.
Los 3 cerebros
Nuestros cerebros están conformados por 3 tipos o capas que cada una tiene su función específica.

1. El cerebro reptiliano
Para Paul MacLean, el concepto de complejo reptiliano servía para definir la zona más baja del prosencéfalo, donde están los llamados ganglios basales, y también zonas del tronco del encéfalo y el cerebelo responsables del mantenimiento de las funciones necesarias para la supervivencia inmediata. Según MacLean, estas zonas estaban relacionadas con los comportamientos estereotipados y predecibles que según él definen a los animales vertebrados poco evolucionados, como los reptiles.
Esta estructura se limitaría a hacer que aparezcan conductas simples e impulsivas, parecidas a rituales que siempre se repiten del mismo modo, dependiendo de los estados fisiológicos del organismo: miedo, hambre, enfado, etc. Puede entenderse como una parte del sistema nervioso que se limita a ejecutar códigos programados genéticamente cuando se dan las condiciones adecuadas.
2. El cerebro límbico
El sistema límbico, que según MacLean apareció con los mamíferos más primitivos y sobre la base del complejo reptiliano, fue presentado como una estructura responsable de la aparición de las emociones asociadas a cada una de las experiencias que se viven.
Su utilidad tiene que ver con el aprendizaje. Si una conducta produce emociones agradables, tenderemos a repetirla o a intentar cambiar nuestro entorno para que se produzca de nuevo, mientras que si produce dolor recordaremos esa experiencia y evitaremos tener que experimentarla otra vez.
3. El neocortex
Para MacLean, el neocórtex era el hito evolutivo más reciente del desarrollo de nuestro cerebro. En esta estructura tan compleja residía l capacidad para aprender todos los matices de la realidad y de trazar los planes y las estrategias más complicadas y originales. Si el complejo reptiliano se basaba en la repetición de procesos totalmente por la propia biología, la neocorteza era permeable a todo tipo de sutilezas provenientes del entorno y del análisis de nuestros propios actos.
Para este neurocientífico, la neocorteza podía considerarse la sede de la racionalidad en nuestro sistema nervioso, ya que nos permite la aparición del pensamiento sistemático y lógico, que existe independientemente de las emociones y de las conductas programadas por nuestra genética.
Entendiendo que el cerebro reptil nos incita a guardar energías para la “supervivencia” es por esta razón que al intentar estas acciones viene argumentos como la pereza, el postergamiento entre otras cosas vienen a nuestra mente causando que no tomemos esa acción necesaria, y amas aun si nuestra energía no se encuentra al 100% si nos levantamos un día con solo 50% de energía será difícil utilizarla toda para tomar la acción de mejora y esto conlleva a que nuestra meta se valla alejando poco a poco.
Obtener energía para el cambio
Algunas de las metas de año nuevo más comunes son las de cambiar estilos de vida sedentarios, dejar vicios, hacer ejercicios etc.
Estos requieren que nuestra energía este al 100% es por eso que les recomiendo algunos cambios previos para poder obtener toda la energía posible para los nuevos.
Como vimos el cerebro límbico nos hace aprender de experiencias placenteras como el comer y el dormir, la repetición de estos placeres ha creado unos hábitos que están en contra de los nuevos que deseamos alcanzar, solo haciendo unos pequeños ajustes podremos alcanzar mucho más energía.
La comida
- Alimentarse en los horarios adecuados
- No comer en exeso
- No comer al menos 2 horas antes de acostarse
- Conocer alimentos que fortalecen nuestro cerebro, semillas por ejemplo.
- Ingerir productos naturales o suplementos NO BEBIDAS ENERGIZANTES COMERCIALES
El sueño
- No trasnochar
- Dormir al menos 8 horas
- Acondicionar el cuarto para conciliar mejor el sueño
- No tener contacto al menos 45 minutos antes de dormir con aparatos como TV, Internet, W. App.
- Tu celular fuera de la cama, las ondas que produce son dañinas para el dormir Haz la prueba.
Sobre este tema del sueño es interesante mencionar que el ciclo de sueño es regenerador y cada hora tiene su órgano del cuerpo que repara, además el horario que más rinde es un periodo que va desde las 9 de la noche y la 1de la madrugada esta franja es la que más se aprovecha y es utilizada por algunos estudiantes universitarios y astronautas para lograr estar activos más horas durante el día, solo durmiendo estas 4 horas seguidas es lo mismo que si se durmieran las 8 o 9 regulares y tomando al menos una siesta de 20 minutos durante el día.
El conocer cómo hacer estos pequeños cambios que no requieren mucha energia de nuestra parte podremos tener el 100% para distribuir en nuestras nuevas metas y poder lograrlas, verás que al levantarte te sentirás mejor y conforme vallas repitiendo tu cuerpo se acostumbrará y requerirás de menos energía